La financiación local por Carme Vidal, parlamentaria por CDC en Cataluña
1.- Problemas actuales de la financiación local
De hecho, la administración del siglo XXI arrastra toda una lista de carencias que vienen de la transición, y que se ven agravadas en la administración más pequeña pero más directamente ligada al ciudadano, como es la local. Doblemente afectada en Cataluña, por un lado porque no tenemos resuelto el sistema de financiación de la Generalitat de Catalunya respecto del gobierno del Estado, razón por la cual es que se van traspasando competencias de administraciones superiores en el mundo local pero sin financiación, con lo cual el déficit de los ayuntamientos que pueden crear riqueza en sus municipios se hace insostenible.
2.- Propuestas del partido para mejorarlas.
Desde CDC aquello que proponemos para resolver la financiación del mundo local es negociar con el Estado un buen sistema de financiación para Cataluña que permita, además, que la administración comarcal, en aquellas comarcas con una arquitectura de municipios pequeños, mancomune servicios que la administración local por sí sola no podría asumir. Al mismo tiempo que este sistema de financiación concertado permitiría de no traspasado tanta competencia con los ayuntamientos o, en el caso de tener que materializarla, la competencia, hacerlo con el paquete económico para desarrollarla.
3.- ¿Cómo afectan los problemas de financiación local a un área tan vulnerable como es la Cultura?
Tenemos que convenir que la cultura no es un área más vulnerable que lo que pueda serlo la sanidad o la educación, porque desde Convergència Democràtica de Catalunya, consideramos la sanidad, la educación y la cultura “universales” a los que cualquier persona tiene que tener derecho. Así pues, si convenimos en estos “universales”, y es el gobierno de la Generalitat quien tiene la competencia en sanidad y en educación, es también en cultura que las tiene que tener, y ha de tenerlas para todas y cada una de las disciplinas y para todos y cada uno de los lenguajes artísticos.
Queda sobradamente demostrado que la cultura es rentable económicamente cuando hay apuestas por la excelencia, y si ha de recibir apoyo desde el sector público, desde CDC no hablamos ni de subvenciones, ni de ayudas, hablamos siempre de inversiones. ¿Por qué es de inversiones de lo que se habla cuando se trata de infraestructuras? Más todavía debería serlo, entonces cuando hablamos de cultura, siempre inseparable de la formación y la educación. Con igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos vivan dónde vivan.
Cuando hablamos de cultura, tenemos que hacer referencia a equipamientos y a producciones, y a mercado, porque la cultura también lo es: un mercado. Pero si es cierto que las grandes producciones en las que se invierte desde el sector público se tienen que rentabilizar, no es menos cierto que, para rentabilizar, por ejemplo, una producción de la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya, se necesita que las capitales de comarca, como mínimo dispongan de un equipamiento con bastante “caja escénica” para poder ser representada una producción tal. Y esto es algo que, sólo en la demarcación de Lleida, hasta este mismo mes de enero no era posible ni en la misma ciudad.
Pero para que la cultura y sus creadores puedan desarrollarse con toda creatividad se necesita que no quede relegada sólo a la inversión del sector público, al contrario, se necesita que iniciativa privada y servicio público actúen con un equilibrio de balanza. Pero para que esto acontezca, Cataluña necesita una ley de patrocinio y mecenazgo tal y como pasa en culturas consolidadas y en democracias sólidas. Será entonces, también, cuando el mundo local podrá cofinanciar sus apuestas y sus propias programaciones culturales.

