No existen músicas mágicas. La Musicoterapia: Un proceso curatorio al servicio de las personas.
La Música como elemento indispensable en la cultura de los pueblos.
Desde los comienzos de la humanidad la música ha acompañado al hombre en todo los ciclos de su vida. Más allá de la utilización de la música como elemento terapéutico, es impensable imaginar nuestros días sin sonidos, canciones y danzas.
¿Imaginas tu vida sin sonidos, sin música?
Es por todos conocido su poder sobrenatural y liberador. Ya en las antiguas civilizaciones la música era el elemento principal en todo tipo de ceremonias tradicionales. Danzas, canciones y rituales eran símbolo de plegarias, agradecimientos y acompañamiento en las duras jornadas laborales de los campesinos. La música no perece a través de los tiempos, manteniendo vivos los recuerdos y vivencias de los que ya no están, a través de las voces de sus hijos y nietos. La música es, de todas las artes, la más integradora y socializadora. Reúne a personas de distintas raíces, proclama la libertad de los pueblos, se une con otras culturas musicales y formas de expresión creando nuevos modelos. La música es creatividad en sí misma. Es un medio que permite la cohesión entre individuos de diversas características, ofreciendo a cada uno de ellos un espacio propio dentro del grupo que lo hace único y necesario. La música es un lenguaje de comunicación entendido por todos. Llega a lo más profundo de las personas transfiriendo en ellas un sentimiento, una vivencia, una idea que, de una manera u otra, provoca un movimiento interno en el ser humano. Pero, bajo ningún punto de vista, lo deja indiferente.
Introducción a la Musicoterapia. Definición, aplicación, ámbitos de trabajo, beneficios y actualidad.
“La musicoterapia me ha ayudado a salir de mi adicción. Fui heroinómano y soy portador del HIV. Los talleres de musicoterapia fueron lo único que empecé y terminé en mi vida. Desde que lo logré, no dejo de disfrutar mi vida y aceptarme como soy”…
La musicoterapia es una psicoterapia creativa e innovadora que nos permite llegar allá donde la palabra no puede. Nos ayuda a crear espacios de expresión liberadores de emociones, contribuyendo al análisis de nuestros actos, tanto conscientes como inconscientes, y ayudando a encontrar las herramientas adecuadas para restituir y mejorar nuestra manera de afrontar la vida, tal y como nos toca vivirla.
Definición de musicoterapia
Para introducirles al mundo de la musicoterapia, comenzaré por dar la definición que “La Federación Mundial de Musicoterapia”, pone a nuestro alcance: “Musicoterapia es la utilización de la música y/o de sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía), por un musicoterapeuta calificado, con un paciente o grupo, en un proceso destinado a facilitar y promover comunicación, aprendizaje, movilización, expresión, organización u otros objetivos terapéuticos relevantes, a fin de asistir a las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas. La Musicoterapia busca descubrir potenciales y/o restituir funciones del individuo para que él/ella alcance una mejor organización intra y/o interpersonal y, consecuentemente, una mejor calidad de vida. A través de la prevención y rehabilitación en un tratamiento.” Existen otras definiciones también interesantes; como la de Patxi Del Campo, quien hace referencia a la combinación de otras disciplinas relacionadas con la musicoterapia, como la psicología, educación especial, psiquiatría, psicoterapias, psicología de la música, acústica, psicoacústica, dotando así a la musicoterapia de un carácter, artístico – científico. Así Patxi afirma que “como arte, tiene que ver con la subjetividad, la individualidad, la creatividad y la belleza” y que “como ciencia, tiene que ver con la objetividad, colectividad, replicabilidad y verdad…” Añade a éstos elementos el carácter interpersonal del proceso. Concluyendo así, en una fusión que permite al individuo expresarse, liberarse y completarse, por medio del arte, el cual a su vez, es guiado y medido por la ciencia.
Sin recetas mágicas, ni CD curativos. ¡A estudiar y a formarse!
La musicoterapia es un proceso en donde intervienen tres elementos:
- El usuario.
- La Música.
- El terapeuta.
Si bien en determinados casos, el musicoterapeuta crea material musical realizado o destinado a ciertos públicos para trabajar, por ejemplo, la relajación; es de fundamental importancia destacar que ser musicoterapeuta no es tarea fácil. Trabajamos con personas, seres humanos que sufren, sienten y necesitan ayuda. En éste punto, el usuario, paciente o beneficiario, se pone en manos de un profesional, confiando en que éste podrá ayudarle y acompañarle en su proceso de restauración o reconstrucción personal. Al igual que un psicólogo, médico ó terapeuta, el musicoterapeuta necesita de una formación constante que abarque no sólo el ámbito musical, sino que también conocimientos sólidos y variados, en psicología, psiquiatría, medicina, psicoterapias, danza y, sobre todo, supervisión en la práctica de su trabajo, por otros compañeros o profesionales. La observación, el análisis y los resultados posteriores a una sesión de musicoterapia deben estar siempre presentes para poder dotar de documentación y fundamentación nuestra labor. Al igual que un médico crea y mantiene su historial clínico, un musicoterapeuta crea y mantiene sus historiales “clínico – musicales”. Al igual que un maestro planifica sus clases, pautando objetivos y creando actividades para llevarlos a cabo, un musicoterapeuta profesional planifica sus sesiones a conciencia, planteando los objetivos generales y específicos que desea cumplir, eligiendo los métodos de trabajo y las actividades a desarrollar. Y por último, pero no menos importante, analiza y evalúa los resultados obtenidos, para ser consciente de cual es el camino que está transitando.
La Organización en la Musicoterapia: El Historial Clínico-musical.
El historial clínico musical, es el primer paso que un musicoterapeuta debería de dar frente a sus usuarios. Consiste en una serie de preguntas relacionadas con la persona a nivel musical, entre otros aspectos. Tiene la intención de recaudar la máxima información sonoro-musical-instrumental relacionada con la vida de la persona, con la finalidad de conocer a fondo cuales son sus gustos musicales y los significados que estas músicas, sonidos o instrumentos poseen para el paciente. Entre los datos básicos de recogida de información se encuentran:
- Datos personales y familiares,
- Datos clínicos y diagnostico: (en caso de hospitalización).
- Datos específicos sobre las patologías a tratar.
- Datos de los aspectos positivos y negativos en las áreas: Cognitivas, física, emocional, de comunicación, familiar, etc.
Cada dato recopilado es una herramienta de valor para el musicoterapeuta. Nos permite acercarnos a la persona de una manera fácil, rápida, como también nos da material para el desarrollo de nuestras sesiones y estructura de tratamiento según el caso. Las fuentes de información de datos varían según cada grupo o usuario en particular. Pero pueden ser muchas y variadas. Para recaudar toda esta información podemos remitirnos a:
- El profesional que deriva el caso,
- El propio paciente,
- Sus familiares,
- El diagnóstico médico,
- La observación.
El trazado de objetivos
El trazado de los objetivos es relativo y varía según el usuario, el grupo, las patologías que se tratarán y los modelos de musicoterapia elegidos para trabajar.En determinadas situaciones los objetivos son definidos directamente por el musicoterapeuta al comienzo de la sesión, otras veces se van planteando según suceden las sesiones y en otras circunstancias es el propio paciente con la ayuda del musicoterapeuta quien establece los objetivos que desea alcanzar. No obstante existen áreas ó niveles comunes a trabajar, sea cual sea el método de trabajo elegido y el tipo de paciente. Estos niveles son siempre las siguientes:
- Nivel Físico,
- Nivel Cognitivo,
- Nivel Emocional,
- Nivel Social.
Luego cada musicoterapeuta planeará los objetivos generales y específicos en función de la situación puntual a la que se enfrenta.
Estructuración de las sesiones y del tratamiento
En éste momento se determina la estructura de la sesión, su periodicidad, su horario, duración, los materiales de trabajo que se utilizarán, características del espacio de trabajo, y las técnicas de musicoterapia que se trabajarán con la persona y/o grupo. Son factores externos que deben tenerse y estar en congruencia con las necesidades internas del paciente.
Sobre las técnicas de trabajo
Entre las técnicas empleadas en nuestro trabajo, podemos encontrar técnicas receptivas y activas. Las técnicas receptivas contribuyen a la estimulación de la creatividad, a la evocación de recuerdos y sentimientos tanto conscientes, como inconscientes. Nos permiten trabajar con los estados anímicos de los usuarios, acercándoles al conocimiento, análisis y expresión verbal de su situación. Entre los modelos internacionales más utilizados de técnicas receptivas, encontramos la musicoterapia de imágenes guiadas y música, más conocido como método GIM de Helen Bonn. Y el de los otros pacientes Dentro de las técnicas activas, encontramos la improvisación en sus más diversas variantes. La improvisación musical contribuye a fomentar el conocimiento de uno mismo, la autoestima, el respeto y conocimiento del musicoterapeuta y el de los otros pacientes. Entre las técnicas de improvisación más conocidas encontramos (el método Nordoff-Robbins, NRMT, Paul Nordoff y Clive Robbins), entre otras.
La Evaluación y seguimiento
La evaluación es el proceso mediante el cual podemos determinar si las técnicas de musicoterapia utilizadas son beneficiosas para el paciente y si ayudan a conseguir los objetivos que nos hemos planteado para cada individuo o grupo. La evaluación debe ser constante y se lleva a cabo periódicamente por medio de una hoja de observación, en donde musicoterapeuta y co-terapeuta, plasman todo lo acontecido en cada sesión, con la intención de medir los resultados obtenidos, los logros alcanzados y los posibles obstáculos surgidos. La evaluación es el proceso que nos permite ver los avances o retrocesos del paciente, y por consiguiente nos ayuda a determinar la eficacia de las técnicas y estrategias utilizadas en el tratamiento.
¿Cuándo finaliza un tratamiento en musicoterapia?
Hacer música, jugar con música o simplemente escuchar todo tipo de músicas, no constituye en sí, un tratamiento musicoterapéutico. El tratamiento terapéutico es un “proceso” que se establece entre el terapeuta y el usuario. No se puede hablar de tratamiento en una sola sesión de musicoterapia. Debe establecerse un vínculo entre terapeuta y paciente, en donde primero hay una toma de contacto y, poco a poco, surge la confianza del usuario hacia el profesional y hacia las actividades que realiza. Esta interacción se sucede en el tiempo y con la incorporación de muchos elementos y ya no sólo dentro del plano musical. De aquí que Kenneth Bruscia defina a la musicoterapia como un “proceso sistemático” Si estas condiciones se dan y el tratamiento se sucede en tiempo, el determinar se considerará su finalización cuando:
- Se hayan logrado los objetivos propuestos,
- El usuario ya no se beneficie de las sesiones.
- Por diversos motivos, la asistencia no sea posible.
- El centro, institución o empresa, finalice su actividad.
Cuando se procede a finalizar un tratamiento, si el musicoterapeuta está al tanto, se sugiere preparar al paciente para una despedida, con la finalidad de no causar angustia, dolor o perjudicar de alguna manera al usuario. Como se dijo al comienzo de este tema, los lazos afectivos y de confianza que se establecen entre individuo/s y terapeuta son muy fuertes, y un mal final, puede estropear todo el tratamiento realizado, dando como resultado una persona dañada. Ámbitos en los que interviene un musicoterapeuta Los ámbitos de aplicación son extensos y a medida que pasa el tiempo, son más lo campos que se van abriendo para poner en práctica la terapia. Algunos ámbitos de actuación del musicoterapeuta pueden ser:
- Salud mental
- Educación Especial
- Psiquiatría infantil y adolescente
- Geriatría
- Drogodependencias
- Minusvalías neurológicas: parálisis cerebral, lesión cerebral, epilepsia, entre otras.
- Con enfermos terminales, en todo lo referente al acompañamiento en la muerte.
- Grupos de personas con HIV
- Inmigración
- Centros de rehabilitación e inserción social.
- En las empresas, etc.
Estos son algunos de los campos a los que puede aplicarse la musicoterapia, no obstante la lista puede ser mucho más amplia, abarcando todos aquellos espacios y sectores que necesiten de personas con vocación de servicio y la cualificación debidamente acreditada, para acompañar y contribuir en el desarrollo de las personas.
Musicoterapia en la Actualidad, apreciación personal.
La musicoterapia lleva ya muchos años de estudio e investigación. Existe mucha bibliografía y documentación sobre su utilización y beneficios en diversos ámbitos de trabajo, principalmente en inglés. Considero que dentro del territorio español, se requiere de mucha más difusión seria y de calidad en los contenidos y procesos formativos y de trabajo. La profesión se ve contaminada por un uso excesivo dentro de sectores que nada tienen que ver con la musicoterapia en sí. La musicoterapia no es magia ni tiene que ver con esoterismo, astrología o actividades psíquicas. Es cierto que durante las sesiones se dan situaciones que en parte tienen que ver con el aspecto espiritual de todo ser humano. No obstante, es necesario destacar, con el debido respeto a todas las profesiones, que el musicoterapeuta es un profesional que se relaciona e instruye en los ámbitos de la salud, la psicología, la música, técnicas artísticas, en planificación didáctica y que tiene un código ético que cumplir. Generalmente, no hace uso de CD´s curativos, mágicos o promueve recetas que darán a la persona la fórmula mágica para alcanzar la felicidad o el bienestar físico y emocional. La musicoterapia es una terapia complementaria másy el musicoterapeuta un instrumento al servicio de las personas. El logro de los objetivos sólo se alcanza cumpliendo procesos, trabajando duro y en equipo con otros profesionales de la salud, la psiquiatría, el arte y la educación. No existen músicas mágicas.
Bibliografía:
BRUSCIA KENNETH, E.: Modelos de improvisación en Musicoterapia. Editorial AgrupArtey autor. 1999, Vitoria-Gasteiz. BENENZON, R.: Aplicaciones clínicas de la musicoterapia. Grupo editorial Lumen Bs. As. 2000. BENENZON, R; DE GAINZA, V; WAGNER, G.: La nueva Musicoterapia. Grupo editorial Lumen Bs. As. TRALLERO FLIX, C.: El Despertar del ser harmónic. Musicoterapia Autorealitzadora. Publicacions de l’ Abadia de Montserrat.2004 POCH BLASCO, S.: Compendio de Musicoterapia I. Editorial Herder S.A, Barcelona.
