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La Interpreación del Patrimonio Natural Tangible

Resumen

Se repasa la clasificación aceptada de patrimonio cultural y natural y se propone una nueva para el patrimonio natural, facilitando así su aproximación y comprensión, definiéndosea los elementos estáticos y dinámicos que lo componen. La aproximación al patrimonio natural y cultural material exige una nueva visión en la gestión e interpretación del mismo, siendo la identificación de los elementos y recursos patrimoniales naturales tangibles un reto y una responsabilidad inaplazable si queremos fijar los parámetros de excelencia del mismo, y su posterior aprovechamiento sostenible.

Palabras clave

Patrimonio natural, interpretación, ecoturismo, sostenibilidad, excelencia turística.

EL PATRIMONIO MATERIAL

De manera generalizada se ha venido aceptando la clasificación que, procedente de la UNESCO, se ha realizado sobre el patrimonio. Dicha organización establece una división entre patrimonio material o tangible, e inmaterial o intangible. Paralelamente, la misma UNESCO procede a otra clasificación sobre los tipos de patrimonio según su origen, separándolos entonces en patrimonios natural y cultural. Esta última división englobaría a la primera, y así el natural se referiría al medio geográfico y sus elementos, cuya existencia es independiente de la presencia o no del ser humano; y el cultural a todos aquellos recursos y elementos generados por la actividad y el pensamiento humano, a los que la sociedad otorga una importancia específica, ya sea histórica, arquitectónica, industrial, simbólica o estética.

 

Curiosamente la propia UNESCO al diferenciar los dos grandes patrimonios, el natural y el cultural, sólo asigna a este último la existencia de lo tangible y lo intangible, mientras que reduce el natural a lo material (ver tabla nº 1). Es incomprensible -y pienso que poco acertada- tal reducción, porque al aceptar una determinada clasificación nacida de un conocimiento científico -hoy ya superado- y unas circunstancias culturales específicas nos cerramos al avance habido en los últimos tiempos. En la actualidad la interpretación profesional viene demostrando que el patrimonio natural no sólo es material, sino también inmaterial, por lo que urge revisar la ‘taxonomía’ de los patrimonios.

La UNESCO define el patrimonio natural material como: “aquellos monumentos naturales, formaciones geológicas, lugares y paisajes naturales, que tienen un valor relevante desde el punto de vista estético, científico y/o medioambiental constituido por las reservas de la biosfera, los monumentos naturales, las reservas, parques nacionales, y los santuarios de la naturaleza”.

Complementariamente, el patrimonio cultural tangible englobaría las producciones humanas inmuebles (monumentos, sitios arqueológicos, bienes histórico-artísticos, etc…) y los bienes culturales muebles de origen diverso (etnográfico, tecnológico, religioso, artesanal, etc…) suponiendo ambos la expresión de la cultura de una sociedad, comunidad o grupo.

Ambos patrimonios materiales, el natural y el cultural, no sólo son la herencia de lo que fue o de los que se fueron, sino que continúan conformándose en el presente; el paisaje es el resultado de la interacción en el ecosistema de los seres vivos, el clima y el hombre; en la actualidad se siguen construyendo museos y también se recupera el legado histórico o arqueológico. Ayer y hoy, el testimonio de nuestra existencia, de la visión del mundo, de la adaptación a la naturaleza, forma parte activa de ese patrimonio material que, como legado, transmitiremos a las generaciones futuras.

 Foto 1. El macizo de Sierra Nevada. Un ejemplo de patrominio natural tangible

PATRIMONIO NATURAL vs PATRIMONIO CULTURAL

La importancia que se le ha conferido al patrimonio cultural ha sido, históricamente, mucho mayor que la otorgada al natural. Fernando VI en 1757 puso ya las bases para la creación de uno de los museos más importantes del mundo, el Prado; Felipe IV, en una fecha tan temprana como 1625 impulsó el patrimonio histórico-artístico del Real Monasterio del Escorial. Por el contrario no fue hasta el año 1918, a instancias de D. Pedro Vidal, Marqués de Villaviciosa, la creación del primer parque nacional español, la Montaña de Covadonga. La carrera comenzó pues, para el patrimonio natural, unos trescientos años después.

Si bien este hecho es determinante, no lo es menos la evolución de la dinámica introducida por las demandas de ocio de la sociedad moderna, ya que hasta fechas muy recientes no se incorporó a la política de gestión de los espacios naturales algo como el ‘uso público’, uno de los instrumentos básicos de gestión y dinamización del medio natural.

Mucho del retraso habido en valorizar el patrimonio natural material se lo debemos a la falta de conocimiento objetivo y al menosprecio del saber popular. Tradicionalmente el medio fue el lugar de trabajo donde se practicó una economía de subsistencia en desigualdad de condiciones: una naturaleza inhóspita, implacable e incómoda contra el hombre trabajador de la tierra, sin horarios, con penurias y un escaso rendimiento económico. Mejorar como sociedad significó un alejamiento de lo natural, separarse de la tierra, una negación a a ser parte del paisaje. Paralelamente, la pujanza industrial elevó el nivel de vida urbano, facilitó una mayor comodidad, e incluso el bienestar económico originó escenarios de creatividad, como el de la Barcelona de finales del s. XIX donde la burguesía rivalizó entre sí construyendo edificios modernistas para admiración de la ciudadanía.

Ese desinterés generalizado por lo rural y natural a favor de lo urbano se fue plasmando también en el pensamiento, y la falta de estructuras didácticas, enseñanzas regladas y seguridad profesional acabó relegando a un segundo plano a los valiosos guías-intérpretes de patrimonio natural; algo que no sucedió con los mejor organizados que prestan sus servicios gestionado la información del patrimonio cultural, histórico y artístico. En 2010 muchas Comunidades Autónomas ya regulan el acceso a una profesión de futuro, la de Guía turístico del patrimonio (histórico-artístico), pero la gran mayoría, incluido el estado español, no son capaces de hacerlo con los guías de turismo especializados en patrimonio natural. Algo realmente sorprendente habida cuenta que España y la Península Ibérica en su conjunto poseen el patrimonio natural más rico de toda la Unión Europea, ya sea aportando territorio a la Red Natura 2000 (RN2000), o bien por el alto número de especies botánicas y zoológicas endémicas o catalogadas. La mayor diversidad biológica del continente está aquí, España es una potencia mundial en turismo, posee el mejor patrimonio natural tangible de Europa y… ¡no sabemos aprovecharlo!

RECURSOS E INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO NATURAL

La propia evolución del modo de vida urbano con una mejora del nivel económico hace que la sociedad se vuelva hacia lo auténtico; ello precisa una nueva visión sobre como relacionarse con el legado paisajístico, la gea, las especies animales y vegetales existentes mejorando así la interacción entre hombre y ecosistema. La creciente demanda social obliga a elaborar nuevos conceptos de gestión e interpretación. El ‘uso público’, definido como “el conjunto de equipamientos, actividades y servicios que, independientemente de quien los gestione, debe acomenter la administración de un espacio natural protegido con la finalidad de acercar a los visitantes a sus valores naturales y culturales, de una forma ordenada y segura, garantizando así su conservación y difusión a través de la información, la educación y la interpretación ambiental” (EUROPARC España); el turismo activo y el turismo especializado de naturaleza (o ecoturismo) rediseñan una nueva realidad donde situar al patrimonio natural.

La evolución de las necesidades de ocio de la sociedad, el mayor nivel económico, un acceso universal a la información y la necesidad de reencontrarse con uno mismo, han hecho que el disfrute de lo natural se vaya convirtiendo en un bien de primera necesidad. Para conseguir valorizarlo son precisos servicios profesionales de interpretación que incorporen una visión actual de la realidad patrimonial y sus recursos, como son el turismo responsable y la sostenibilidad. La gestión sostenible, la profesionalización de los servicios y una interpretación de calidad de los recursos patrimoniales de la naturaleza son parte de uno de los mayores retos a los que se enfrenta la autoridad turística y ambiental española si quiere, de una vez por todas, asentar la excelencia turística del sector.

 Foto 2. Secaderos de tabaco. Patrimonio cultural inmueble.

La gran diversidad territorial de la Península Ibérica la hace idónea como marco de excelencia interpretativa en recursos estáticos y dinámicos. La diversidad de los primeros se manifiesta a través de los diferentes hábitats y paisajes distribuidos por las costas, humedales, zonas agrícolas o áreas de montaña, muchos de ellos protegidos bajo figuras estatales y regionales (parque nacional, parque natural, reserva natural, etc…), englobando redes (Red de Parques Nacionales, RENPA,…) o formando parte de la supranacional Red Natura 2000.

No es menos importante el recurso dinámico, resultado de la extraordinaria diversidad anterior. Lo forman la flora vascular (más de 10.000 especies ibéricas, de las cuales unas 2.000 son exclusivas) que conforma lo que en biogeografía se denomina ‘hot spot’, o lugar de extraordinaria importancia a nivel mundial. Destaca igualmente la fauna, rica y específica debido a la especial ubicación geográfica de la Península entre los continentes africano y europeo, posicionándola como el destino de mayor calidad en turismo de observación de la naturaleza de toda Europa. En la Península Ibérica se encuentran dos joyas únicas del patrimonio natural mundial: el lince ibérico y el águila imperial ibérica, el felino y el águila más amenazados del mundo, respectivamente. Foto 3. Observadores de aves en una playa de Tarifa (Cádiz).

El turismo de observación de aves y mamíferos salvajes, de reptiles y anfibios, la observación de mariposas y libélulas, o la fotografía y el dibujo de nuestras plantas vasculares, son algunos de los ejemplos del aprovechamiento de elementos patrimoniales naturales de primer orden que exigen con urgencia planes de excelencia interpretativa.

Pero estos recursos dinámicos son, como decía, difíciles de enseñar e interpretar. Las mariposas y las libélulas se desplazan, las aves migran y cambian de comportamiento según lo hagan las condiciones meteorológicas, o la floración de un narciso endémico dura sólo unos días. Por ello es necesario un altísimo grado de especialización y profesionalización del sector, que si siempre ha de prestar servicios de calidad, debe también colaborar en la sostenibilidad del recurso, transmitiendo adecuadamente la información, fomentando valores de respeto y mejorando el conocmiento y disfrute del patrimonio natural, ayudando a su sustentabilidad y a que forme parte del legado transmisible a las generaciones venideras.

Bibliografía

BERQUE, A. (2009). “El pensamiento paisajero”. Colección Paisaje y Teoría, Ediciones Biblioteca Nueva. Madrid.

GARZÓN GUTIÉRREZ, J. (2004). “Turismo Ornitológico en Doñana: Nuestras aves, nuestra riqueza”. Revista ADAD. Vol 2, pag 2-3.

GARZON GUTIÉRREZ, J. (2007). “El Guía-Intérprete profesional de la naturaleza. Un recurso laboral infrautilizado con gran proyección en España”, en Convergencia rural naturaleza (RUNA), pp. 300-306. Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación. Madrid.

SALAS ROJAS, J. M. (2008). “Interpretación y Uso Público en Espacios Naturales Protegidos”, en Uso Público e Interpretación del patrimonio natural y cultural, pp 12-27. Actas de las Jornadas de Uso Público en Espacios Naturales Protegidos y difusión del Patrimonio Cultural. Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP), Sevilla.

 SERRANO RODRÍGUEZ, A. (2002). “El patrimonio natural y cultural en una ordenación del territorio para una mayor sostenibilidad del desarrollo”. Actas del I Congreso de Ingeniería civil, territorio y medio ambiente. Colegio de Ingenieros, Canales y Puertos, Madrid.