Museo Interactivo de la Música
En nuestra visita al MIMMA pronto comprendimos que estábamos ante un proyecto complicado, en cuanto a que parte por entero del esfuerzo de dos hombres, de una familia. De la generosidad, por un lado, de querer hacer público el legado de toda una vida, y del tesón, por otro, de no renunciar en su empeño de llevar a cabo este objetivo. Son muchas las trabas con las que se ha encontrado y sigue encontrándose esta colección, pero, sin duda, cuenta con la frescura inconfundible de los pequeños- grandes proyectos.
Miguel Ángel bromeaba comparándose con un equipo de segunda división: “nosotros no somos como el Real Madrid, somos más como el Betis ¿comprendes? como el Racing de Santander” … sin duda, lo que está claro, es que aún se divierten jugando.
El MIMMA parte de una idea privada, una colección perteneciente a INTEREXPO, que itineró durante los años 90 por todo el país. Finalmente, la ciudad de Málaga decide acoger esta colección y apoyarla para su divulgación ¿por qué Málaga?
Te intentaré explicar, muy resumidamente, los antecedentes del proyecto. El germen del museo parte de una colección privada de mi familia. Mi padre es investigador y lleva toda su vida coleccionando instrumentos musicales, aunque su colección no se conforma sólo de los que fue recopilando personalmente, muchos amigos misioneros o colaboradores en ONGs fueron engrosándola también obsequiándole o consiguiéndole por encargo instrumentos musicales de todas las partes del mundo. Cuando mi padre tuvo en su haber casi mil piezas se encontró con la necesidad de divulgar todo aquel trabajo, de sacar a la luz, al menos, parte de su colección, para que pudiera ser disfrutada por todo el mundo. Es en ese momento cuando se plantea la posibilidad de crear un museo, pero pronto se da cuenta de que para llevar a cabo este deseo el coste es altísimo y, por el contrario, el apoyo mínimo. Fue en ese punto cuando yo decidí, con mi experiencia en el mundo de la empresa, involucrarme en su idea y constituir un proyecto viable y perdurable en el tiempo.
Al diseñar dicho proyecto, pronto comprendí que un museo de la música habría de ser necesariamente interactivo. No se podría concebir una institución de estas características sin que el oído fuese el protagonista fundamental. Me pareció absurdo exponer 300 instrumentos metidos en vitrinas, este tipo de exposición sólo podría interesarle, sin duda, a un tipo de público muy especializado, suscitando el aburrimiento en el resto de la población y agotando rápidamente las posibilidades de nuevas visitas. Pronto comprendí la importancia del apoyo de las nuevas tecnologías y de los nuevos recursos expositivos, contando con recurso de los talleres y de las actividades complementarias para que el proyecto pudiera resultarle realmente atractivo a la ciudad y a los visitantes. Así que basándome en estas premisas elaboré mi idea, la presenté al Ayuntamiento de Málaga, pero, desgraciadamente, no conseguimos ningún apoyo en un principio. Así que con mi proyecto bajo el brazo me presenté en la Casa de la Ciencia de la Coruña, le planteé la idea a Ramón Núñez y le encantó: el reflejo de la ciencia, de la técnica, de la tecnología en la música nos dotaba de la excusa perfecta para realizar muchísimas actividades complementarias.
Así que firmamos un contrato de seis meses para hacer la primera exposición con parte de esos fondos en la Casa de la Ciencia en el mes febrero del año 1996 y la muestra tuvo tanto éxito que se prorrogó otros seis meses más. Gracias a esta primera experiencia positiva en la Coruña comenzamos obtener diversas oportunidades para itinerar nuestro proyecto, especialmente, en la Comunidad andaluza. Así, la muestra ha podido verse en el Parque de las Ciencias de Granada o el Teatro de la Maestranza de Sevilla… en cualquier caso siempre intentábamos mostrarla en lugares realmente interesantes y sin perder de vista nuestro objetivo último: asentar la colección de una manera fija en Málaga.
En estos momentos, Málaga reúne muchas condiciones favorables para este tipo de museo. Está compitiendo para la candidatura de Ciudad europea del 2016, se están abriendo nuevos museos, hay cinco conservatorios, una población y una masa crítica de estudiantes muy importante. Digamos que no hay una oferta cultural todavía suficientemente competitiva, pero esta nueva apertura a la cultura permite conseguir una cuota de visitas más alta que la que pudiese conseguirse quizás en capitales más importantes que poseen una amplia oferta cultural.
“Cuando mi padre tuvo en su haber casi mil piezas se encontró con la necesidad de divulgar todo aquel trabajo, de sacar a la luz, al menos, parte de su colección, para que pudiera ser disfrutada por todo el mundo”.
Hemos leído que tienen ustedes planeado mudarse al Palacio de Villalón. ¿Cambiarán allí su actual programa expositivo? ¿Ampliarán el museo con nuevas áreas temáticas?
Te explico, en un principio, cuando, como te contaba, pudimos, por fin, establecernos aquí en Málaga, y al contemplar en todo momento nuestro emplazamiento en la Plaza de la Marina como algo provisional, comenzamos a estudiar la posibilidad de trasladarnos al Palacio de Villalón. El resultado fue un proyecto museográfico magnífico, en el que a través de la expropiación de unas casas en la Cale Compañía se conseguía tener un amplio museo de ocho mil metros cuadrados en pleno centro de Málaga. Un proyecto increíble, como digo, tanto que la Fundación Thyssen decidió adquirirlo para su propia colección. En estos momentos, con el proyecto del nuevo Auditorio me han propuesto hacer una sede en este nuevo edificio. Aunque realmente, ahora, yo estoy contento con la sede actual porque está muy céntrica. El auditorio, en cambio, está bastante lejos del centro, en el Paseo Marítimo de Poniente. Es por esto por lo que estamos estudiando la posibilidad de mantener las dos sedes: una en el Auditorio más didáctica, con aulas, donde se pueda trabajar con la Orquesta etc. y otra aquí en el Plaza de la Marina donde podamos realizar exposiciones temporales.
Como dijimos al principio, ustedes son dueños además de una empresa privada Interexpo que se dedica al montaje de exposiciones itinerantes.
Así es, si nos remitimos a los orígenes de todo, encontramos la causa por la que hubimos de crear Interexpo. Cuando comenzamos a organizar el museo tuvimos, lógicamente, que contratar diseñadores, carpinteros, arquitectos. Fue entonces cuando comprendí que aquí, en Andalucía, o al menos en Málaga no había ninguna empresa que te ofreciese unos servicios integrales para este tipo de actividades, y como el equipo con el que empecé a trabajar funcionó realmente bien, empezamos a desarrollar también exposiciones temporales, siempre relacionadas con la música. Por ejemplo, con Radio Nacional, realizamos la exposición Veinticinco años de Pop con Radio 3.
Determinados sistemas expositivos matan, en muchas ocasiones, la esencia de la historia que se pretende contar, exponen objetos a los que privan de su sentido esencial: son como libros que no se pueden leer. Los directivos de ciertas instituciones nos hacen caer a veces en una especie de fetichismo absurdo, y, lo que es peor, aburrido. Sin embargo, en el MIMMA pueden leerse cartelas de “se ruega tocar”. Parece que ustedes son de los que piensan que la letra entra con cariño y no con sangre. ¿Qué papel ocupa para ustedes la diversión, la experiencia puramente vital en el aprendizaje?
Como eslogan y como filosofía del proyecto actual y futuro querríamos llevar ese Se ruega tocar a la máxima expresión. Nuestro proyecto futuro es el de poder incluir muchas más actividades interactivas en las que el visitante pueda, por ejemplo, dirigir una orquesta o tocar cualquier tipo de instrumento.
En este mismo número hemos llevado a cabo una actividad con la comunidad sorda, y al ver el museo no hemos podido evitar pensar en este colectivo. ¿Contemplan ustedes la posibilidad de hacer llegar su proyecto a las personas sordas?
Sí, por supuesto que hemos hecho proyectos con la Comunidad Sorda. Mediante membranas las personas sordas pueden percibir la música a través de vibraciones, pueden sentir el ritmo y disfrutar también, por tanto, de nuestra colección y de lo que pretendemos enseñar. También hemos contemplado la posibilidad de trabajar con el colectivo de invidentes, y en un primer momento todos nuestros carteles estaban en braille. Para nosotros es importante que el museo tenga una labor social seria, de peso. Queremos que todo el mundo pueda participar en nuestras actividades.
¿Qué tipo de actividades didácticas realizan?
El museo, desde sus orígenes, ha creado diversos talleres didácticos que contemplan la música desde muy distintas perspectivas: talleres de física del sonido, talleres de la música mecánica, talleres de grabación del sonido. Los talleres se ofertan de manera simultánea para que los diversos grupos que vienen a vernos puedan contratar la actividad que más les interese. Estos talleres se realizan dentro y fuera de los límites físicos del museo. Los hemos llevado a las ocho capitales andaluzas. También hemos itinerado con ellos a nivel nacional con el apoyo de la editorial Everest. Incluso hemos llegado a viajar a Italia, a la Escala de Milán.
Por otro lado, el museo cuenta con un departamento de actividades. Suele haber conciertos todas las semanas. Este es, por ejemplo, el Año de la Ciencia y con la Universidad de Málaga y con otros patrocinadores como el Ministerio de Educación, FENICE etc. hemos creado un ciclo realmente interesante que se llama Las ciencias de la Música. Con él queremos demostrar con el apoyo de cada una de las Facultades de la Universidad en que medida muy diversas materias y ciencias tienen relación con la música: así hablaremos de la música y la medicina, la música y la tecnología, la música y las matemáticas, la música y la comunicación, la música y la Historia del Arte etc. Los decanos de cada una de las Facultades han visto en esta propuesta un amplio abanico de posibilidades que podrían utilizarse para hacer multitud de conferencias en un periodo de un año. También en el ochenta aniversario de la Generación del 27 creamos un taller que se denominó Descubre con Lorca el folklore andaluz. Con este proyecto, niños de primaria pudieron conocer muy de cerca al poeta Federico García Lorca, su amistad con el músico Manuel de Falla, su relación con el Cante popular. Del mismo modo, en el Año Mozart realizamos más de 300 actividades relacionadas con el músico vienés.
¿Han pensado en la posibilidad de llevar a cabo actividades desde el punto de vista terapéutico o científico?
Hemos llevado a cabo diversas actividades, siempre desde el rigor científico, desde el punto de vista de la medicina. Así diseñamos Pulso, un proyecto con el que intentamos suscitar a la reflexión a todas las personas que participaron en él. Queríamos que se diesen cuenta de que un mismo estímulo visual es percibido de manera distinta al ir acompañado por uno u otro estímulo auditivo. De este modo, si contemplamos una misma imagen, por ejemplo, de una persona en actitud seria acompañada de una música graciosa, creeremos que dicha persona se está divirtiendo. Igualmente, si por el contrario, volviésemos a contemplar la misma imagen acompañada de una música más melancólica nuestra idea sobre la persona que aparece en la foto sería bien distinta. Por otro lado, llevamos a cabo un experimento muy simple en el Departamento de Psicología de las Emociones de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga en el que ciertas personas se sometían a una sencilla prueba: colocándoles un pulsímetro comprobamos que la frecuencia cardiaca está fuertemente ligada al tempo, a la intensidad y al volumen de la música. De este modo estas personas podían reflexionar mediante dicha experiencia sobre la manera en la que la música es utilizada en la publicidad, en el marketing, en el cine. Además, al terminar su experiencia, la gente, a través del dibujo de su propio cardiograma, podía comprobar de una manera tangible todas las alteraciones emocionales que había sufrido gracias a la música durante todo el proceso.
“No se podría concebir una institución de estas características sin que el oído fuese el protagonista fundamental. Pronto comprendí la importancia del apoyo de las nuevas tecnologías y de los nuevos recursos expositivos”
¿Cuál es el balance que hace de estos cuatro años en Málaga?
El proyecto ha pasado por varias fases: primero hemos intentado llegar al público objetivo que más nos interesaba: colegios y profesionales. En estos primeros años de andadura no hemos estado interesados en el gran publico porque hemos creído que mediante visitas concertadas podíamos darle una calidad al servicio mucho más alta. Es en estos momentos cuando empezamos a plantearnos una apertura más amplia, queremos, por ejemplo, arreglar el hall de entrada, hacernos con unos reclamos más vistosos: carteles, banderolas con los que la gente pueda saber mejor donde nos encontramos.
Nosotros, preferimos comenzar de manera razonable, poco a poco. Tal vez porque no queríamos defraudar al gran público. En cualquier caso, siempre tenemos en mente la posibilidad de reformas que nos permitan introducir más recursos multimedia y mejorar nuestro sistema expositivo. Hay que tener en cuenta que nosotros, en comparación con otras instituciones, tenemos un presupuesto anual paupérrimo.
Somos una iniciativa privada, por lo que siempre estamos intentando aumentar la calidad de la prestación en servicios, la flexibilidad en los talleres, adaptándolos a distintos tipos de público. Por otro lado, para poder competir tenemos que fidelizar al público que ya nos conoce, hacer investigación del mercado, etc.
Lo importante es que ahora estamos empezando a alcanzar un nivel, en el que, afortunadamente, nuestro proyecto comienza a resultar interesante, por lo que poco a poco podremos ir consiguiendo más y más subvenciones. Mientras tanto la posibilidad de itinerar nos permite como mínimo cubrir el coste de la propia exposición.
En cualquier caso, esto es lo que hemos elegido. A veces, es difícil, pero, finalmente, es divertido: viajamos mucho, conocemos nuevas culturas…
“Somos una iniciativa privada, por lo que siempre estamos intentando aumentar la calidad de la prestación en servicios, la flexibilidad en los talleres, adaptándolos a distintos tipos de público. Por otro lado, para poder competir tenemos que fidelizar al público que ya nos conoce, hacer investigación del mercado, etc.”


