Ciudad

Córdoba: del presente al futuro

Córdoba hacia la ciudad futura. Un horizonte de modernidad y tradición

Las pequeñas capitales de provincia han sido apartadas tradicionalmente de cualquier flujo de modernidad, de algo que las hiciera especiales a los ojos de aquellos que las visitan, sobre todo las que son ensombrecidas por sus vecinas mucho más importantes a nivel turístico o comercial. Y al final de la partida, estas ciudades, aunque pequeñas en dimensiones pero grandes en muchas otras cosas, han caído en una especie de complejo de inferioridad que ha provocado que sus dirigentes políticos, a lo largo del tiempo, dejaran hacer a otros quedándose solamente con las sobras de un “pastel” que otras han aprovechado beneficiándose de esta falta de competencia. Algo que se puede llamar conformismo público.

Pero si se piensa detenidamente en esta cuestión común a las ciudades menores, el prisma puede voltear hacia un sinfín de lados. A muchas de ellas no les ha afectado de manera exagerada el desarrollo urbanístico, otras han podido establecer mejores criterios de crecimiento y han propiciado una mayor participación, y algunas incluso han podido construir entre todos los vecinos su propio modelo de ciudad. Y esto, sin duda ha mejorado su calidad de vida, su riqueza social y cultural y la confianza de los ciudadanos hacia sus representantes políticos.

Córdoba es una ciudad andaluza situada a orillas del río Guadalquivir. Capital de su provincia homónima, sus más de trescientos mil habitantes conviven con un legado patrimonial recuerdo de otras culturas que han ocupado sus tierras, y que gracias a ellas su casco histórico es hoy Patrimonio de la Humanidad, declarado en 1984.

Es una ciudad inmensa en muchos sentidos, pero sobre todo en lo referente a su legado cultural. El “aire histórico” que se respira entre sus calles, emanado por todos y cada uno de los reflejos patrimoniales que la arropan, también se siente al contacto con sus gentes. Cada uno de sus detalles arquitectónicos es mucho más impresionante que el anterior, y el próximo mucho más que el presente. Y toda esta riqueza, que te abruma en cada uno de tus pasos, hace que sientas de una manera tranquila, sosegada, serena… Córdoba no es una ciudad de prisas, al contrario que muchas de sus vecinas es una ciudad para respirar, para pasear, para degustar… Hoy en día la ciudad busca su hueco en ese desarrollo cultural y turístico que muchas otras ciudades construyen en cartón piedra por falta de los recursos con los que Córdoba si cuenta.

Analizamos, investigamos, conversamos, observamos…, intentamos entender la ciudad desde el punto de vista de la gestión cultural y esto es justo lo que encontramos.

Horizonte 2016

Parece que Córdoba volverá, algunos siglos más tarde, a ser capital de la cultura en el mundo. Después de su esplendor cultural en el siglo X en la que era una de las ciudades más grandes del mundo y cuna de estudiosos, filósofos y pensadores. Córdoba es candidata junto con algunas ciudades españolas más a ser capital europea de la cultura. Un evento de grandes dimensiones donde se organizan un sinfín de encuentros, espectáculos y actividades que durante un año entero ensalzan las capacidades organizativas y turísticas de una ciudad cualquiera de la Unión Europea.

La ciudad, primera en anunciar su candidatura, recibió casi de manera instantánea los apoyos y adhesiones de grandes personalidades y entidades significativas que seguro ayudarán a conseguir dicha distinción. Pero para ello, ha encendido una maquinaria programática y publicitaria sin precedentes en la capital.

Una de las primeras acciones emprendidas fue la constitución de la “Fundación Córdoba Ciudad Cultural”, órgano que pretende ordenar las políticas de promoción e intervención cultural dirigidas a conseguir tal mención. Entre sus fines se desgrana la intención de que aquellas acciones que se dirijan a conseguir la capitalidad europea tengan visos de continuidad y durabilidad. Algo que el tiempo lo dirá.

Son muchas las actividades que podríamos destacar de la Fundación, pero pensando en la repercusión que el ciudadano recibe de los previos a un evento de estas características, debemos señalar que los cambios infraestructurales y la construcción de nuevos equipamientos son finalmente las intervenciones más palpables, y de las que el ciudadano disfruta con más estabilidad.

En concreto nos llama la atención dos nuevas construcciones que se llevarán a cabo en el antiguo barrio de Miraflores, una de las zonas más empobrecidas de la ciudad y que gracias a estos nuevos espacios se establecerá como un segundo centros ciudad. Estamos hablando del nuevo palacio de congresos (Palacio del Sur) con el que el arquitecto holandés Rem Koolhas desembarcará en España. Se trata de un edificio alargado y totalmente acristalado que seguro competirá con el monumento por excelencia de la ciudad, la Catedral.

Junto a él, los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano diseñarán lo que se ha venido llamando el “C4”, un centro de creación contemporánea que compartirá el barrio con las nuevas sedes de los museos provinciales de bellas artes y arqueológico, constituyendo una verdadera zona urbana dedicada a la creación artística y a la modernidad.

Intervención cultural municipal

Córdoba es una de las ciudades más proliferas en la organización de actividades dirigidas en exclusividad a sus vecinos. Por su condición de ciudad turística de paso mayoritariamente, con un índice de pernoctaciones menor a otras ciudades de su misma condición, la programación cultural permanente tanto pública como privada tiene aun una baja repercusión en medios y una afluencia de público deficiente. Esta características, común a muchas otras ciudades, hace que los esfuerzos por parte de la administración municipal vayan dirigidos especialmente a la consolidación de su programación tradicional y al diseño de nuevas iniciativas que busquen nuevos nichos de público y establecer de este modo, una vida cultural dinámica.

A su vez Córdoba organiza una serie de grandes eventos relacionados con su cultura popular y su historia consiguiendo de esta manera compaginar la planificación cultural y los nuevos modelos de gestión sin perder de vista sus orígenes.

Entre las acciones más destacadas encontramos el Festival de Guitarra de Córdoba, un evento que estructura durante quince días más de treinta conciertos de distintos estilos de guitarra complementados con una serie de actividades paralelas, concursos y actividades formativas que constituyen una verdadera declaración de conservación del patrimonio musical tradicional y la combinación con las nuevas tendencias musicales. El Festival cuenta en su haber con veintiocho ediciones y es una claro ejemplo de actividad consolidada que cada edición cuenta con nuevos adeptos que disfrutan de las noches cordobesas al son de grandes artistas.

Otras de las actividades a destacar es el Concurso Nacional de Arte Flamenco. Concurso trianual que cuenta con una dilatada experiencia en la selección de los artistas de las distintas modalidades que se presentan (cante, baile, toque, guitarra…). Uno de los concursos de artistas flamencos más conocidos de España y que llena las calles de la ciudad de arte cada tres primaveras.

Uno de los espacios de referencia para estos dos eventos de relevancia en la ciudad es el Gran Teatro de Córdoba. Espacio escénico privado en sus orígenes, pasa a manos públicas en 1982 declarándose de interés histórico – artístico y sufriendo una remodelación que dura casi tres años.

Con una estructura a la italiana y mil localidades reales mantiene una programación permanente de teatro, danza y música, su utilidad principal es la de albergar una infinidad de actividades municipales relacionadas con los eventos permanentes que organizan los servicios públicos: festivales, conciertos, presentaciones…. Pero uno de los distintivos de este espacio es la edición semestral de su revista El Paraíso, publicación digital y en papel que se utiliza para la promoción de los espectáculos escénicos que se llevan a cabo en la ciudad y la información más relevante sobre ellos.

Otro de los espacios escénicos de referencia es el Teatro de la Axerquía. Espacio polémico por excelencia, ha sufrido un calvario en su remodelación que desde 1993 sigue trayendo cola debido a las reformas del proyecto, paralizaciones y demás inconvenientes que han hecho que no se inaugurará oficialmente hasta 2007 con un gran espectáculo de Paco de Lucia no sin los habituales problemas de falta de finalización de los servicios más básicos. Actualmente el teatro no cuenta con una programación establece y se nutre de algunos espectáculos incluidos en el Festival de Guitarra.

Junto a algunas iniciativas museísticas municipales de poca relevancia encontramos el museo Julio Romero de Torres, espacio expositivo situado en la casa natal del pintor y que fue uno de las grandes políticas cultural en la II República en Córdoba. Espacio que reúne gracias a la donación familiar del pintor y a adquisiciones municipales más de cien obras del pintor junto con los enseres personales de su taller de trabajo.

Una de las más novedosas acciones culturales en el municipio es el encuentro Cosmopoética, un evento que nació en 2004 al amparo de la Feria del Libro reuniendo más de cincuenta poetas que se dedicaban durante algunas jornadas del mes de abril a realizar talleres, mesas redondas y recitales. El encuentro se constituye como una actividad de referencia en la Feria del Libro durante algunos años pero con una clara orientación hacia la continuidad y el crecimiento de la actividad. Y es así como en la edición de 2007 se convierte en una acción con personalidad propia, el objetivo de la cual es la interrelación entre poesía y otras disciplinas artísticas.

Para cerrar este breve resumen de lo más relevante de la intervención cultural en Córdoba contamos con la ayuda de su coordinador.

David Luque nos concede una entrevista que puede leer pinchando aquí.

Los museos autonómicos como referente de gestión de calidad

Son tres los museos de gestión autonómica los que se pueden visitar en Córdoba: el Museo de Bellas Artes, el arqueológico y etnológico y el conjunto Medina Azahara. Este último es una ciudad palatina mandada edificar por Abderramán III como símbolo de poder. Esta ciudad es considerada como una de las cumbres del arte islámico. Como en la mayoría de espacios gestionados por la Junta de Andalucía, este conjunto cuenta con una amplia actividad de difusión. Guiado por el conjunto, concursos de fotografía, guías didácticas y publicaciones periódicas que junto a un alto nivel investigador sirve como referencia de gestión para cualquier conjunto arqueológico.

Por otro lado, los dos museos autonómicos ubicados en Córdoba, Bellas Artes y Arqueológico, son un referente de gestión. Los museos más visitados de la ciudad se esfuerzan cada día en conseguir convertirse en centros culturales que aglutinen la investigación en sus campos más académicos con la difusión de sus actividades didácticas.

Podemos entender la importancia de estas dos vertientes en las entrevistas que realizamos a sus directoras.

Pinche aquí para leer la entrevista con Fuensanta García. Directora del Museo de Bellas Artes.

Pinche aquí para leer la entrevista con Mª Dolores Baena. Directora del Museo de Arquitectura y Etnología.

La gestión cultural privada. Un reto de futuro

Uno de los intereses principales de esta sección es el de entender como coexisten las iniciativas privadas en gestión cultural con las públicas. Córdoba no cuenta con una gran iniciativa privada en cultura. El gobierno municipal y las iniciativas autonómicas copan la mayor parte de la programación a lo largo del año.

En nuestro análisis detenemos la mirada en tres organizaciones que por su capacidad emprendedora entendemos que son de interés para el lector. Junto a ellas podemos también observar como Córdoba cuenta con un alto nivel asociativo que genera actividad continua, sobretodo en aquello que se refiere a su patrimonio cultural. Asociaciones literarias, de fotografía, teatrales y un largo etcétera de tipologías aglutinan la mayor parte de la iniciativa social.

Otro de los referentes es la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores. Una residencia para creadores plásticos, literarios, fotógrafos y músicos que les ayuda a formarse y promocionarse bajo el sello del conocido escritor.

Pero centrándonos en nuestras tres entidades seleccionadas, entendemos la importancia de la demostración del patrimonio cultural que se tiene en Córdoba, el interés en difundir lo qué fue y lo qué es, y poder mostrarlo de muchas maneras y con distintas herramientas. Las tres son espacios expositivos, las tres pertenecen al ámbito privado y las tres son algo críticas con las políticas culturales de la ciudad.

La Torre de la Calahorra es una fortaleza de origen islámico concebida como protección del puente romano. En la actualidad es la sede del llamado Museo de las Tres Culturas propiedad de la Fundación Roger Garaudy (filosofo francés y ex dirigente comunista, convertido al Islam años después, vivió en Córdoba donde propuso promover el diálogo entre las tres grandes religiones abrahámicas). El museo pretende hacer un viaje a través de la convivencia entre las religiones judía, cristiana y musulmana en la ciudad. Mediante un audio – guía el visitante puede observar una serie de escenarios que referencian la historia de Córdoba.

El Museo de las Tres Culturas no está exento de polémica. Las críticas por considerarlo un museo de cartón piedra y con poco rigor histórico es algo muy patente en la ciudad, pero no debemos dejar de señalar que es la única iniciativa claramente dirigida al turista con el objetivo de ser un referente histórico y a la vez entretenido.

Para comprobar la relevancia que tiene este edificio y la instalación que alberga, su responsable nos concede una entrevista.

Puede leer la entrevista pinchando aquí.

El Museo de Joyería Regina está situado en una pequeña plaza fuera del recorrido turístico de la ciudad. Está ubicado en un edificio que fue galardonado con un premio sobre arquitectura civil y a su vez cuenta con restos arqueológicos de gran valor. En este espacio expositivo se combina una retrospectiva de los procesos de fabricación de la joya cordobesa, así como una colección de maquinaria al efecto. También cuenta con exposiciones temporales de joyería actual.

La institución no dedica únicamente sus esfuerzos a mantener el espacio expositivo, también colabora con algunas organizaciones académicas en la formación de alumnado en orfebrería.

El Museo Casa Sefarad es un proyecto sobre la memoria de la cultura, historia y tradición judeo – española. La cultura sefardí tiene en este espacio una de las mayores colecciones del estado. Un recorrido por esta pequeña casa adentra al visitante en la música, la vida doméstica y otras muchas curiosidades de esta cultura que tuvo gran importancia en Córdoba. Cada señalar la sala en la que se trata a la mujer en esta cultura y su protagonismo en el período de Al-Andalus.

Este centro cultural contribuye a través de su amplia programación a la vida cultural en la judería cordobesa. Un sinfín de actividades y conciertos hacen de esta casa una visita obliga para todo aquel que quiera conocer verdaderamente la Córdoba histórica.

Gracias a la hospitalidad de los responsables de estas tres organizaciones y nuestra amena conversación con ellos, entendemos la importancia que la gestión cultural privada debe tener en Córdoba. No son muchas las iniciativas que en este sentido existen, pero la calidad con la que trabajan, han augurar un futuro imprescindible de la gestión privada que es obligatorio que se compagine con la administración pública. De este modo la riqueza patrimonial de Córdoba se verá completada y complementada.

Córdoba hoy, una ciudad de culturas minúsculas. ¿Y mañana?

En conclusión deberíamos señalar que la visita a Córdoba ha sido de lo más fructífera. Hemos descubierto un interesante modo de gestionar una ciudad con tanta carga patrimonial e histórica entre sus calles.

Los modelos de gestión de las ciudades no es algo que se ejercite al azar. Los cuidados planes estratégicos y las visiones personales de sus dirigentes políticos se combinan para afianzar unas políticas culturales que en ocasiones quedan cojas a ojos de observadores foráneos. Pero cabe señalar lo complicado que resulta en una ciudad como Córdoba aunar un esfuerzo hacia la modernidad con la conservación de su patrimonio histórico en todos los sentidos.

Córdoba es una ciudad de pequeñas culturas minúsculas, un compendio de programas, proyectos e iniciativas que forman un gran puzle de gestión cultural en mayúsculas. Y a pesar de las fluctuaciones políticas, que siempre empeoran en vez de mejorar, la ciudad está despertando hacia un horizonte aun desconocido pero que seguro le traerá grandes alegrías.

Nos vamos sin asegurar que algún día volveremos para comprobar que los esfuerzos que en esta ciudad se llevan a cabo, finalmente lleguen a buen puerto.