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Responsabilidad Social Empresaria y Cultura

Palabras Clave: Cultura. Mundo Global. Argentina. RSE. Empresas. Iniciativas.

Resumen/Copete: Muchas compañías empiezan a descubrir que deben asumir un compromiso mayor con el desarrollo sustentable de las comunidades donde operan. Así, algunas están invirtiendo en la promoción de uno de los aspectos más esenciales y sensibles al ser humano: la actividad cultural. Conozca aquí algunos casos destacados.

Una mujer escucha embelesada la Sonata para Piano Nº 32 de Beethoven, ejecutada por un joven de tan sólo 16 años. Un grupo de niños de escasos recursos y en situación de riesgo escolar se descubren a sí mismos y a sus pares arriba de un escenario. Dos personas caminan por la tierra y las callejuelas donde vivieron sus antepasados. Un padre observa orgulloso cómo su hija, de escasos 12 años, se convierte a base de esfuerzos en una mejor violinista. Otros niños bailan, danzan, cantan, pintan. Algunos jóvenes se afianzan, encuentran su camino, perfeccionan su profesión. Otros de tantas edades disfrutan, se emocionan, se encuentran. Y todo gracias a la cultura.

¿Que tienen en común estas situaciones? Muchos de estos espacios, a saber: obras de teatro, recitales de música clásica, circuitos turísticos restaurados, espacios culturales para niños, son iniciativas llevadas adelante por empresas y organizaciones que han apostado al arte y a la cultura como alternativas de integración, recreación y transformación.

Más allá de que el arte en sí mismo sea inherente al ser humano, vivimos en un mundo globalizado que tiende a la homogenización y estandarización de los procesos culturales. Este fenómeno ha sido advertido por distintos pensadores y, aunque las teorías sobre la homogenización de la cultura van desde las más apocalípticas a las más optimistas, lo cierto es que muchos han apostado a recuperar y promover los vestigios de las culturales locales, como manera de afianzar la identidad. En palabras de Peter Fuchs: “En un mundo (…) que tiende a la homogenización y estandarización cultural con las que se aspira a imponer patrones culturales pretendidamente universales, surgen voces vigorosas que se manifiestan desde la reafirmación de las antiguas y nuevas identidades buscando evitar que la globalización se edifique sobre los despojos de la diversidad” (1).

La situación argentina

En los países latinoamericanos, más específicamente en Argentina, donde los imperativos económicos y políticos habitualmente constituyen la prioridad número uno y cualquier otro tipo de manifestación suele pasar a un segundo plano, es todavía más meritorio que numerosas organizaciones -tanto privadas como sociales- hagan espacio dentro de sus agendas para incorporar iniciativas de orden cultural.

Así, numerosas empresas que vienen desarrollando un modelo de gestión basado en la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) están liderando estos procesos al apoyar programas de patrocinio o mecenazgo de artistas; la recuperación de espacios culturales considerados como parte del patrimonio nacional; o bien mediante acciones filantrópicas o de marketing solidario, orientadas a promover determinado evento cultural.

Sería complicado resumir en pocas líneas cuáles son las intenciones que guían el accionar de estas compañías. Seguramente, además, la motivación difiere en cada caso. No obstante, es una realidad que muchas compañías han comenzado a comprender que las empresas exitosas no funcionan de manera aislada al resto de la sociedad, al contexto donde operan. Por eso, y siguiendo a Peter Fuchs, “están cuestionando desde sus cimientos las perspectivas tradicionales de desarrollo que hasta ahora mayormente se han reducido a una visión economicista, demostrando que la variable cultural es un factor fundamental en la construcción de sociedades sostenibles y equitativas” (2).

La RSE supone esencialmente una forma de gestión del negocio en la cual los objetivos económicos y sociales de la organización no marchan por caminos separados. La definición que propone el Instituto Ethos de Empresas y Responsabilidad Social, de Brasil, es bastante clarificadora: “RSE es una forma de gestión definida por la relación ética y transparente de la empresa con todos los públicos con los cuales se relaciona, y por el establecimiento de metas empresariales compatibles con el desarrollo sustentable de la sociedad; preservando recursos ambientales y culturales para las futuras generaciones, respetando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales”.

Dicho en forma clara y concisa, la creación de valor económico que explica la existencia y finalidad de toda empresa nunca puede ir desligada de la simultánea creación de valor social y ambiental, estableciendo relaciones de calidad con todos los públicos de interés o stakeholders con los cuales se relacione en dicho proceso productivo.

Una gestión socialmente responsable excede entonces el mero cumplimiento de la normativa legal, extendiendo su esfera de influencia hacia otros actores y sectores habitualmente no contemplados en la gestión del negocio. Implica generar relaciones de calidad con el Público Interno, el Medio Ambiente, los proveedores, consumidores y clientes, distribuidores, la comunidad, el Gobierno y la sociedad en general.

Muchas compañías que han alineado sus procesos en esa dirección también han incorporado la noción de Inversión Social Privada (ISP), yendo un paso más allá de la visión filantrópica tradicional bajo la cual se donaba dinero o especies sin criterios que permitieran establecer una medición de impactos, repercusiones, resultados. Este nuevo enfoque, propio de la RSE, presupone que –tal como lo harían al momento de decidir una inversión financiera- las empresas fijen objetivos y metas a la hora de encarar acciones y programas de abordaje comunitario. Que determinen indicadores para medir y evaluar los impactos y resultados alcanzados. Que apuesten a las alianzas con actores idóneos para resolver los problemas sociales objeto de su interés.

En esta línea, varias firmas han comenzado a direccionar sus esfuerzos e inversiones hacia la preservación del recurso cultural, una temática que despierta mucho interés entre el empresariado local y genera notables repercusiones a nivel de la opinión pública.

Reconstruyendo el patrimonio

“Caminito que el tiempo ha borrado,

que juntos un día nos viste pasar,

he venido por última vez,

he venido a contarte mi mal” (3).

En Argentina, numerosas iniciativas culturales promovidas por empresas son dignas de mención.

Un claro ejemplo es el de Tersuave, una compañía de origen cordobés dedicada a la fabricación de pinturas líquidas. Recientemente, la empresa dio a conocer los resultados de su último trabajo de intervención urbana en la que se rescató pictóricamente uno de los barrios más tradicionales de la ciudad de Buenos Aires: La Boca. Allí se encuentra el famoso “Caminito”, inspirador del tango que lleva su nombre.

El trabajo de recuperación estuvo basado en la investigación titulada “Reconstrucción Cromática del barrio de La Boca”, que demandó veinte años de investigación y fue declarada de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación. A partir del análisis meticuloso de los investigadores, Tersuave emprendió la labor de recobrar la identidad cultural del tradicional y turístico barrio porteño, aportando materiales y know how para repintar los espacios con los colores originales de su fundación.

Natalia Lesyck, Responsable de Comunicaciones de la empresa, relata que para lograr la reconstrucción cromática del barrio los especialistas fijaron como punto de partida las particularidades del sector y su importancia para la identidad nacional. “El principal valor estuvo dado por los colores originales que tiñen sus casas, calles, plazas, edificios públicos e incluso su mobiliario”, explica.

La acción se enmarca dentro de una política corporativa de RSE, dando cuenta del compromiso asumido por la empresa con el rescate de las raíces e identidad argentina. Durante los últimos años, Tersuave ha contribuido en la intervención y recuperación de numerosos edificios históricos a lo largo y a lo ancho del país, además de apoyar y difundir el quehacer artístico de destacados exponentes locales, por mencionar sólo algunas actividades.

Iniciativas para todos los gustos

“La humedad moldea el aire que respiro. A pocos kilómetros las Cataratas del Iguazú bombean los millones de litros agua que alimentan algunos de los ríos del país. Camino lentamente por la tierra que recorrieron los jesuitas que vinieron a colonizar nuestra América. En estos dominios, hace casi 400 años se fundieron la cultura antigua con el mundo nuevo. En estas ruinas, puedo reconstruir parte de nuestra historia” (Anónimo)

Otra empresa preocupada por la recuperación de espacios históricos es American Express. “Siendo una de las agencias de viajes más importantes del mundo, tenemos plena conciencia de la importancia de la actividad turística como motor de desarrollo para las comunidades y como generador de trabajo e ingresos”, explican desde la firma. Bajo esta premisa, American Express ha apostado a la valoración y cuidado del patrimonio cultural: no sólo destinando fondos a la recuperación edilicia y financiación de proyectos, sino también ofreciendo diversas instancias de capacitación con la finalidad de que la ciudadanía comprenda la relevancia de preservar el legado cultural para garantizar el desarrollo sustentable de la nación.

“Impulsamos el turismo como factor de recuperación y desarrollo de numerosos pueblos y ciudades de la Argentina”, señalan desde la empresa a fin de explicar cuáles son los pilares que guían su trabajo comunitario.

Por eso se interactúa hace más de una década con la organización World Monuments Fund (WMF), dedicada a preservar el patrimonio histórico, artístico y arquitectónico de la humanidad. American Express ha comprometido un aporte de 10 millones de dólares para preservar sitios históricos en peligro –a nivel global- durante los próximos diez años. Según consta en el Informe de Responsabilidad Social Empresaria de la empresa, desde 1996 a la fecha ha aportado un millón de dólares por año para financiar proyectos en 52 países.

En Argentina, por caso, ha destinado U$S 150.000 para obras de restauración de las Misiones Jesuíticas-Guaraníes, un conjunto compuesto por San Ignacio Miní (en la provincia de Misiones, República Argentina), São Nicolau (en Brasil) y La Santísima Trinidad de Paraná (en Paraguay). La empresa también ha contribuido con aportes económicos en la restauración de numerosos edificios como el Museo Nacional de Bellas Artes y el Teatro Colón.

En un rubro completamente distinto, la empresa petrolera Shell CAPSA impulsa, en un trabajo conjunto con la organización Festivales Musicales de Buenos Aires, los Concursos Bienales Juveniles.

Creado en 1991, el certamen busca promover el desarrollo del talento artístico en las nuevas generaciones. Los años impares son destinados a realizar la preselección y pruebas eliminatorias, semifinal y final de cada Concurso; luego, un Jurado Internacional de gran jerarquía determina a los Ganadores del Primer y Segundo Premio en las Disciplinas de Canto, Piano y Música de Cámara. Al año siguiente, los elegidos recorren el país ofreciendo conciertos gratuitos. Según afirma la empresa a través de su página web institucional, la idea es “rastrear jóvenes talentos musicales en todo el país e incentivar su desarrollo artístico, ofreciéndoles una primera oportunidad en el más alto nivel”.

Petrobras Argentina es otra de las firmas que invierte en la promoción de actividades culturales. En forma continuada desde 2004, la filial argentina de esta compañía brasilera desarrolla un Programa Cultural destinado a apuntalar disciplinas tan diversas como Artes Visuales, Música, Literatura o Danza, contribuyendo además con la conservación del patrimonio histórico nacional. Tal como se describe en el sitio institucional, la empresa “promueve la formación de individuos en diferentes disciplinas artísticas, favorece el intercambio cultural y reafirma su compromiso de contribuir al desarrollo y difusión de la cultura Argentina, acompañando iniciativas que permitan participar activamente en la generación de legados culturales que perduren en el tiempo”.

Entre otras acciones, Petrobras estuvo presente en la Feria del Libro y la Feria arteBA, acompañó la gira nacional de artistas como Mora Godoy, apoyó la presentación de la obra MEDEA en el Teatro San Martín y desarrolló los Seminarios Julio Bocca-Petrobras, realizados en el interior del país, promoviendo la formación de maestros y alumnos en Danza Clásica y Comedia Musical.

¿Homogenización imperativa?

Según algunos pensadores, la insinuación de que la globalización conduce a una cultura única e idéntica a escala mundial no es un destino irrevocable. El antropólogo Renato Ortiz considera que puede hablarse de globalización de la economía e incluso de tecnología global, pero que la cultura no puede considerarse globalmente homogénea. “El proceso de mundialización de la cultura no implica necesariamente el aniquilamiento de las otras manifestaciones culturales, sino que se alimenta de ellas. En este sentido, no existe ni existirá nunca una cultura global, idéntica en todas partes” (4).

De allí la importancia de que se multipliquen las iniciativas de apoyo (tanto del sector público como del privado) al quehacer cultural y artístico de las distintas naciones, permitiendo recuperar la identidad nacional frente a una tendencia global tendiente a la homogeneización de conceptos, ideas y modelos. Esto ya fue advertido por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO), quien creó en el año 2001 la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, proponiendo a los distintos países que apostaran en favor de “la fecunda diversidad de las culturas”.

En un continente latinoamericano donde las urgencias económicas a menudo determinan que descarte el apoyo a otras actividades, indispensables todas para el desarrollo integral de la persona humana, invertir sostenidamente en la promoción del arte y la cultura representa un desafío para todos los sectores de la sociedad. Las empresas no están exentas de dicho imperativo. Como dice el reconocido director de orquesta paraguayo Luis Szarán: “Si llegamos a ser ricos y no tenemos cultura, no sabremos disfrutar de nuestra riqueza; si no tenemos éxito con el proyecto de riqueza, pero sí tenemos cultura, sabremos vivir con dignidad nuestra pobreza” (5).

Acerca del IARSE

El Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE) inició sus actividades formales en Córdoba (Argentina), en febrero de 2002. La misión que guía sus programas y actividades es la de “promover y difundir el concepto y la práctica de la Responsabilidad Social Empresaria para impulsar el desarrollo sustentable de Argentina trabajando junto a las empresas a través de redes de información, intercambio de experiencias y colaboración mutua”.

La creación del Instituto se dio en el contexto de la crisis que sufrió Argentina a fines del 2001, entendida como oportunidad para trabajar con profundidad en la promoción de la RSE en el país. El Instituto se concibe con el fin de contribuir a fortalecer el compromiso del sector de negocios de Argentina con el desarrollo sustentable. Los ejes de trabajo que guiaron su accionar desde sus inicios son: generar información y conocimiento, divulgar buenas prácticas en materia de RSE, establecer alianzas con entidades similares de toda América Latina y el mundo, promover un compromiso por parte de las empresas, así como el ejercicio de una práctica profesional de la RSE.

Actualmente, el IARSE realiza en forma permanente actividades de capacitación, tales como conferencias, seminarios y talleres. El objetivo es sensibilizar y motivar a las empresas, y a los diferentes públicos que en ellas inciden en forma directa o indirecta para que incorporen el concepto y la práctica de la RSE. Este trabajo ha permitido identificar líderes del sector empresarial que promueven activamente entre sus pares el compromiso con el ejercicio de una práctica profesional de la RSE. El Instituto ha trabajado también en el desarrollo de redes de intercambio de información y experiencias. Asimismo, apoyó el surgimiento de una Red de organizaciones y líderes empresarios comprometidos con la RSE de todos los polos productivos y comerciales de la Argentina.

Por otra parte, el IARSE cuenta con un Área específica de Comunicación desde donde se recopila, procesa y difunde información significativa sobre RSE que ayuda a instalar el tema, formar opinión, difundir buenas prácticas empresariales y animar el debate en la sociedad. Las actividades comprenden la producción de información actualizada, la divulgación de conocimiento y la difusión de buenas prácticas en materia de RSE, proveyendo al sector empresarial de la región de material que sirva de inspiración y ejemplo para replicar buenas prácticas de RSE. El Instituto cuenta con un página web (www.iarse.org) y un Boletín Electrónico de modalidad quincenal y gratuita que se ha transformado en un destacado medio de comunicación, con amplia aceptación por parte de sus actuales 45 mil suscriptores.

En el 2006 se creó el “Banco de Buenas Prácticas”, un sitio virtual dentro del portal de Internet del Instituto que constituye una poderosa herramienta para insertar, clasificar por área temática y poner a disposición de los interesados la cantidad de casos que ya han sido relevados por nuestra entidad (www.buenaspracticasbank.com.ar).

A esto se suma el concurso bianual de trabajos monográficos denominado “Premio Nacional Ética y Responsabilidad Social Empresaria”, del cual se han realizado hasta el momento dos convocatorias, una en el año 2003 y otra en 2005.

Por último, una de las principales líneas de acción del Instituto pasa por desarrollar y poner a disposición del público empresario, académico y de periodistas diversas publicaciones y herramientas de gestión en materia de RSE, que buscan diseminar conocimiento, información y, fundamentalmente, servir de guía al sector empresario en la instalación de una gestión ética y responsable. Este año el IARSE ha publicado el Manual de Indicadores de RSE para Cooperativas y la versión 2007/2008 del Manual de Indicadores de RSE para Grandes Empresas, dos nuevos materiales que se suman a otras doce publicaciones generadas

El IARSE se ha constituido como una organización capaz de generar valor para las empresas y para la sociedad, cualidad que se materializa con un sistema de apoyo y adhesión por parte de las empresas, a través de membresías, patrocinios, auspicios y otras modalidades. Actualmente 58 empresas acompañan las actividades del Instituto a través del Sistema de Membresía Empresarial.

Bibliografía:

(1) FUCHS, P. (2005). “Prefacio”. A: Cultura y Transformación Social. Chile: Viva Trust, pág. 7.

(2) Ídem.

(3) “Caminito”. Tango. (1926). Primer párrafo. Música: Juan de Dios Filiberto. Letra: Gabino Coria Peñaloza.

(4) ORTIZ, R. (1997). Mundialización y cultura. Buenos Aires: Editorial Alianza.

(5) SZARÁN, L. (2005). “Para qué tractores sin violines…”. A: Cultura y Transformación Social. Chile: Viva Trust, pág. 63.

Cecilia Sánchez

Responsable de Comunicaciones

IARSE (Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria)