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Antonio Ariño, Catedrático en Sociología y Vicerrector de la UV

   

“Nunca habíamos pensado en las fiestas de esta manera” ha sido el comentario unánime de las críticas recibidas a las publicaciones de Antonio Ariño, catedrático en sociología de la Universidad de Valencia y recién elegido vicerrector de la misma. La coordinación y el estudio de la esencia de las tradiciones festivas ha sido su especialidad durante años de investigación social y, en esta ocasión, nos transmite una compilación de todas sus reflexiones sobre el mundo de las fiestas y su gestión cultural. Ariño ha publicado gran variedad de obras de referencia sobre la identidad colectiva popular y el patrimonio cultural, tangible o intangible. Asimismo, Festes, rituals i creences es su trabajo más codiciado y el Calendari General de les festes d’estiu es su colaboración más importante en la elaboración de la primera base de datos de fiestas de la Comunidad Valenciana.
 
 TECNIC_ ¿Cuáles son las diferencias más significativas entre la organización de las fiestas de principios del siglo XX y la actualidad?  

Antonio Ariño_ Existe un elemento común. Por aquellos entonces ya había una comisión. Anualmente un grupo muy reducido de personas eran los que, con distintos mecanismos de selección, se encargaban de organizar la fiesta. Lo que surge con las fiestas modernas, que nacen en los años 70, 80 y 90 y que comienza a desarrollarse con los moros y cristianos primero, pero también con las fallas o con las peñas del bou, es la expansión de un asociacionismo festivo a tiempo completo.  

TECNIC_ ¿Y por qué a tiempo completo?  

Antonio Ariño_ Porque se adquieren locales, que están abiertos durante una serie de días a lo largo de la semana. Estas asociaciones ya no solo se dedican a la semana de fiestas, sino que a lo largo del año siguen organizando eventos relacionados. Por ejemplo, las asociaciones falleras organizan las fiestas de la Santa Cruz o las de San Juan, de tal manera que un objeto inicial, que eran las fallas, se ha ido expandiendo con los años. Con todo esto, la comisión se convierte en una asociación especializada en la fiesta, y ese es el fenómeno físico de la sociedad moderna.  

TECNIC_ A menudo tienden a desaparecer las asociaciones y el papel del ciudadano pasa a ser asumido por el concejal, con la intención de evitar la desaparición de la fiesta. ¿Se podría decir que existe cierta crisis en la participación ciudadana?  

Antonio Ariño_ Que suceda esto en un pueblo muy pequeño es probable porque es difícil encontrar personas que cada año se quieran hacer cargo de un presupuesto que es cada vez más caro. Hay una especie de competitividad entre los que organizan las fiestas que hacen que los precios se disparen. Y además, a la gente, sobre todo en momentos de crisis, le cuesta más dar dinero a las fiestas, o subscribirse, o comprar lotería… Pero no, no existe esa crisis de participación. Por ejemplo, en Canals, si quisieras ser mayoral y organizar la fiesta, hasta el 2030 seguramente no tendrías plaza.  

TECNIC_ ¿Qué papel juega el gestor cultural profesional del ayuntamiento en la fiesta? ¿Cómo cree que podría mejorar el papel del gestor?  

Antonio Ariño_ En la fiesta participa la inmensa mayoría de la población. El gestor cultural en esos pueblos debe tener un papel importante en ayudar a organizar, dinamizar y coordinar ese conjunto para que tal vez tengan un poquito más de profundidad y sentido, y así, contribuyan a elevar el nivel cultural de la población. El saber servirse de esa fuerza tan simbólica que tiene la fiesta es una de las virtudes del gestor cultural. Es difícil encontrar otro fenómeno más importante como la fiesta, desde el punto de vista de su capacidad de atracción de gentes y de utilización de recursos. Sobre todo, es importante introducir una serie diferente de contenidos en el programa de fiestas. La variedad alude a la calidad.  

TECNIC_ ¿En qué puede beneficiar el control de la repercusión económica de una fiesta? ¿Considera que una fiesta puede convertirse en motor de desarrollo económico de un municipio?  

Antonio Ariño_ Que las fiestas en las grandes poblaciones tienen un impacto económico es indudable. Es un factor de atracción turístico, de dinamización con múltiples impactos. Pensemos en el Carnaval de Las Palmas, las Fallas en Valencia o los San Fermines en Pamplona. Son fiestas que tienen un impacto económico directo e indirecto. En las fallas, por ejemplo, un impacto económico directo sería la construcción de los monumentos, los puestos de trabajo que se crean en torno a la construcción de esos monumentos, pintura, escultura o talleres. Pero también los hay indirectos en la capacidad de atracción de gentes y, por tanto, en los sectores colaterales tales como la restauración, la floristería o la indumentaria. Además tampoco hay que olvidar empresas dedicadas exclusivamente a un sector de las fiestas, como las tiendas de vestuario de moros y cristianos o las ferias ambulantes de cualquier tipo de producto. Ahora, ¿la economía de los pueblos puede depender de sus fiestas? No. Un porcentaje insignificante de su economía sí, pero si allí no hay agricultura, no hay industrias, no hay comercios, por muchas fiestas que se hagan, no puede salir adelante económicamente.  

TECNIC_ ¿Cuál sería para usted el elemento más relevante y trascendente de la fiesta?  

Antonio Ariño_ La fiesta es un acto anual donde una comunidad dispersa se encuentra expresa como comunidad. El elemento importante es generar sensación de identidad. Además, en una fiesta es muy importante cultivar todos los sentidos, por eso siempre encontrarás reunión de gente, comida, incienso, pólvora, campanas, ornamentación de las calles o incluso drogas. La fiesta, para que sea fiesta, ha de trastocar la experiencia vital de la persona. El beber, el derroche son necesarios para provocar la sensación de que el sentido de la vida no está en el trabajo de todos los días, en el sufrimiento, sino que está en el festejo que se celebra. Nos encontramos en el mismo lugar de todos los días, pero en otra dimensión.  

TECNIC_ ¿Cómo se pueden adaptar los valores sociales a unas tradiciones festivas afianzadas? Hablamos de conceptos como el maltrato de animales o la igualdad de género.  

Antonio Ariño_ La fiesta es un fenómeno vivo que no está fosilizado y que está cambiando constantemente, con independencia de que las personas que la celebren piensen que la practican del mismo modo que hace 500 años. Ellos no lo ven, pero la fiesta cambia. Todo depende de dónde pongas la mirada. La fiesta, además, no es propiedad privada, es propiedad pública. Por tanto, en una sociedad moderna, democrática e igualitaria se han de respetar los valores sociales vigentes. Por ello, algunas fiestas en las que hay maltratos a animales cambiarán inevitablemente porque vivimos en una sociedad donde la sensibilidad hacia los animales ha evolucionado, ya no vivimos en una sociedad agraria en la que nos hemos de servir de ellos.  

TECNIC_ ¿Cómo asegurar la aceptación popular de una fiesta con una sociedad en conflicto?  

Antonio Ariño_ La vida social es conflicto siempre. Siempre hay alguien que defiende A y quien defiende B. La situación actual es un equilibrio precario entre A y B. Por tanto, en la medida en que hay más gente que se ha convencido de determinados valores consiguen que su criterio prospere. Y con las fiestas, poco a poco sucederá lo mismo.  

TECNIC_ ¿Cómo afecta el auge del turismo a las fiestas populares? ¿Puede llegar a provocar una pérdida de esencia o identidad? ¿Cree que se debería tener en cuenta la capacidad de carga?  

Antonio Ariño_ Los flujos turísticos modifican los espacios físicos. Tienen un impacto imprevisto y modifican la fiesta. A finales de los 80 el consumo de las fiestas de otros se convierte en un elemento significativo de las prácticas turísticas. Los periódicos comienzan a publicar los calendarios de fiestas. Con Internet se produce una difusión internacional de información sobre las fiestas que generan una atracción turística que satura y desborda la población local en muchos casos. Eso tiene unos impactos. En algunos casos el turismo puede modificar tanto las fiestas quela propia gente del pueblo puede dejar de identificarse en ellas, por lo que el gestor cultural optará por una vía alternativa: la realización de actividades para los turistas y la realización de actividades para la gente de la localidad. Es un fenómeno inevitable, por lo que los políticos y los gestores culturales han de saber coordinarlo: manteniendo los elementos identitarios que dan sentido a esa fiesta para el pueblo.  

TECNIC_ ¿Existe alguna clave para garantizar la perpetuación de la fiesta en la conciencia de los ciudadanos y, asimismo, respetar la historia del propio municipio?  

Antonio Ariño_ La Tomatina de Buñol por ejemplo, es un fenómeno moderno, que nada tiene que ver con la historia. Es un festejo que adquiere más importancia que incluso las fiestas patronales a la cual va vinculada. Y es que las fiestas, además, son biodegradables. Las fiestas nacen, pueden nacer por situaciones concretas; evolucionan, pueden tener una época brillante; y desaparecen, o pueden incluso transformarse. Un ejemplo de transformación se ve en la fiesta de Sant Antoni del Porquet. En el siglo XVII las caballerías mayores eran un componente fundamental para el trabajo diario de las familias, y se creó un día para bendecirlas. Pero, ¿quién tiene hoy, si no es por lujo, caballerías mayores? Nadie. Pero eso sí, todo el mundo tiene animalitos de compañía. Por tanto Sant Antoni es ahora la ocasión para bendecir estos animales. Se opta siempre por la transformación del festejo, que por la pérdida del m ismo.  

TECNIC_ ¿Hacia dónde se encaminan sus reflexiones en un futuro próximo?  

Antonio Ariño_ Actualmente las investigaciones que realizo no están centradas en fiestas concretas. Mis reflexiones están interesadas con las prácticas culturales en general y están vinculadas a las nuevas tecnologías, a Internet. He publicado un libro llamado El movimiento open sobre cómo está modificándose la cultura con Internet. Pero lo que también se podría ver en un futuro es cómo Influye la red y como Internet modifica las fiestas y su percepción. Ya hay páginas web de aficionados a la pirotecnia, a las campanas, a los gigantes y cabezudos, a los castellers. Internet está generando oportunidades de relación entre elementos y prácticas de la fiesta que con anterioridad parecían que eran singulares de un pueblo concreto. Ahora, nuevas formas de crear fiestas serían las reuniones entre este tipo de sectores. Un encuentro de gigantes y cabezudos de la Comunidad Valenciana sería una forma de generar una nueva fiesta a partir de los contactos que se establecen a través de Internet. Internet estaría generando una proliferación de fenómenos metafestivos y metalocales.